| |
En
los inicios de un nuevo siglo, la función cultural se ha
demostrado la mejor de las posibles para integrar en los proyectos
de futuro al Alcázar de Toledo, un edificio milenario que
ha ido transformando sus significados al correr de los tiempos y
que ha sufrido con fatal persistencia las convulsiones de las sucesivas
etapas históricas.
En el lugar elevado sobre el Tajo en que la antigua Toletum debió
situar su pretorio, los musulmanes alzaron, hace más de mil
años, una imponente fortaleza que más tarde consolidaron
con nuevas estructuras defensivas Alfonso VI, Fernando III y Alfonso
X.
La
fortaleza medieval que aún puede verse en algunos grabados
del siglo XVI fue transformada
por Carlos I y Felipe II en el gran palacio renacentista que hoy
conocemos, si bien ha llegado hasta nosotros a través de
diversas reconstrucciones. Contribuyeron a su creación
los mejores arquitectos del momento: Alonso de Covarrubias, Juan
de Herrera, Francisco de Villalpando, Diego de Alcántara
y Juan Bautista Monegro.
Las
obras no fueron completadas hasta bien entrado el siglo XVII,
y al comenzar la centuria siguiente la historia del Alcázar
inició su malaventurada sucesión de destrucciones
al ser incendiado en el curso de la Guerra de Sucesión.
Exactamente cien años después, los ejércitos
napoleónicos volvieron a reducirlo a cenizas, circunstancia
que se repitió, esta vez fortuitamente, en 1887, y finalmente
en 1936, cuando la Guerra Civil se ensañó con sus
muros y torreones.
Al inicio de la guerra civil española de 1936 se produjo
el asedio que durante dos meses castigó duramente a el Alcázar
hasta dejarlo convertido en ruinas.
Entre tantas destrucciones, el Alcázar demostró su
voluntad de pervivencia con sucesivos resurgimientos, que le convirtieron
en Casa de Caridad y complejo textil con el cardenal Lorenzana,
Academia de Infantería y Academia General Militar en tiempos
de la Restauración, y Museo del Asedio y Gobierno Militar
en las décadas posteriores a la Guerra Civil.
La democracia nacida con la Constitución de 1978 ha planteado
al Alcázar las exigencias de las nuevas generaciones de españoles,
deseosas de superar las simbologías excluyentes y las
pasadas divisiones. Y por fin en 1998 el legendario edificio adquirió
su nueva condición de lugar de encuentros gracias a la función
cultural que hoy desempeña al albergar, junto a un nuevo
Museo del Ejército, la gran biblioteca que la ciudad de Toledo
y la región de Castilla-La Mancha necesitaban.
|
| |
 |
| |
Fachada principal del Alcázar
y plaza de Zocodover antes de las reformas de Lorenzana. Grabado
de Coroneli de principios de siglo XVIII |
| |
 |
| |
El tercer gran incendio de El
Alcázar se produjo el 9 de enero 1887 |
| |
 |
| |
Guerra civil |
| |
 |
| |
Vista exterior de
El Alcázar
en la actualidad |
|